Cómo empezar a leer el Tarot: guía sencilla para principiantes

Una baraja nueva, el papel satinado aún oliendo a estuche, y esa pregunta silenciosa: ¿por dónde empiezo? Leer el Tarot no exige memoria fotográfica ni un don especial, sino curiosidad y algo de constancia. Aquí tienes el mapa básico para dar tus primeros pasos con calma.
Por qué el Tarot vuelve a estar tan presente
Las redes sociales, los pódcast y las libreros de barrio llevan un tiempo dedicando espacio al Tarot, y no es casualidad. Cada vez más personas buscan un momento de pausa para mirar hacia dentro, y esta baraja de imágenes ofrece justo eso: una excusa visual para pensar en preguntas que a veces cuesta poner en palabras.
El origen de estas cartas es más terrenal de lo que parece. Las primeras referencias al Tarot vienen de la década de 1440 en el norte de Italia, donde era un juego de cartas llamado tarocchi, similar al bridge, con imágenes pintadas a mano de creencias populares de la época. No fue hasta finales del siglo XVIII, gracias a tres franceses, cuando el Tarot empezó a asociarse con la adivinación. La baraja Rider Waite, la más conocida hoy, nació en 1909 cuando el poeta británico Arthur Edward Waite encargó una baraja de 78 cartas a la artista Pamela Colman Smith.
Hoy, muchas personas que se acercan al Tarot no buscan predicciones cerradas, sino una herramienta de reflexión. Hay quien lo lee desde un enfoque psico-espiritual, con afinidad por Jung y los arquetipos, entendiendo el Tarot como una forma de asomarse al subconsciente. Esa mirada, tranquila y sin urgencia, es la que sostiene esta guía.
Si estás leyendo esto es probable que ya sientas esa llamada silenciosa hacia la baraja. No hace falta ninguna preparación previa, solo ganas de observar y algo de paciencia contigo misma o contigo mismo mientras aprendes el lenguaje de las imágenes.
La estructura de la baraja: 78 cartas, dos grandes familias
Antes de barajar conviene entender cómo está organizado el mazo, porque eso quita buena parte del vértigo inicial. Un mazo de Tarot no es una colección aleatoria de imágenes, sino una herramienta espiritual estructurada dividida en dos partes claramente diferenciadas: los Arcanos Mayores y los Arcanos Menores.
Los Arcanos Mayores son las 22 cartas con nombre propio. Son las cartas nombradas en una baraja cartomántica y normalmente hay 22 en un mazo estándar de 78, numeradas del 0 al 21. Representan a personajes como el Loco, la Emperatriz o la Estrella, y suelen aparecer cuando el asunto de la consulta tiene peso propio. El nombre viene del latín arcanum, es decir, secreto o misterio, y juntas trazan lo que muchos practicantes llaman el Viaje del Loco: un recorrido narrativo en el que el Loco parte hacia el mundo y atraviesa una serie de pruebas antes de llegar a la integración en El Mundo.
Los Arcanos Menores completan el mazo con 56 cartas más cotidianas. Se dividen en cuatro palos, Bastos, Copas, Espadas y Oros, y reflejan los desafíos, alegrías, pensamientos y situaciones que encontramos a diario, dando contexto a los grandes temas que presentan los Arcanos Mayores. Puede pensarse así: si los Mayores hablan del porqué de una etapa vital, los Menores hablan del cómo y el qué del día a día.
Una noticia tranquilizadora para quien empieza: no hace falta dominar las 78 cartas para hacer una primera lectura decente. Como forman la base del Tarot, algunas lecturas pueden hacerse solo con los Arcanos Mayores. Es una puerta de entrada mucho más manejable que memorizar el mazo entero de golpe.
Los Arcanos Menores y sus cuatro palos
Cada palo de los Arcanos Menores tiene una energía y un terreno propios, y aprenderlos como bloques es más eficaz que memorizar carta por carta. El palo de Copas está vinculado al agua y habla de emociones, relaciones e intuición; el de Oros, a la tierra, y toca el dinero, la carrera y el éxito material; el de Espadas, al aire, y se relaciona con el intelecto y la toma de decisiones; el de Bastos, al fuego, y refleja la pasión, la creatividad y la ambición.
Dentro de cada palo hay diez cartas numeradas y cuatro figuras de la corte. Cada palo contiene catorce cartas: diez numeradas, del As al Diez, y cuatro figuras de la corte, Sota, Caballero, Reina y Rey. Los números también cuentan su propia historia dentro de cada palo: el As suele marcar un comienzo, el Diez un cierre de ciclo, y las figuras de la corte a menudo representan personas, rasgos de personalidad o distintos niveles de dominio sobre la energía de ese palo.
Una forma sencilla de empezar a familiarizarte con este bloque tan amplio es no intentar abarcarlo todo a la vez. En lugar de intentar aprender los 56 Arcanos Menores de golpe, puedes centrarte en un solo palo durante una semana. Así, cuando saques una carta de Copas, ya tendrás una intuición previa de que probablemente hable de vínculos o de vida interior, y podrás afinar el detalle con calma.
Con el tiempo, esta lógica de palos y números se vuelve casi automática, y deja de sentirse como una lista que memorizar para convertirse en un idioma que reconoces con solo mirar la imagen.
Cómo dar tus primeros pasos con la baraja
Lo primero, evidentemente, es elegir un mazo. Para empezar a leer Tarot necesitas una baraja, y aunque hay varias opciones recomendadas para principiantes, un buen punto de partida suele ser un mazo Rider Waite de tamaño estándar. Sus imágenes narrativas, con escenas completas incluso en los Arcanos Menores, facilitan mucho la lectura intuitiva frente a mazos más simbólicos o abstractos.
Antes de barajar, vale la pena crear un pequeño ritual propio, sin necesidad de nada elaborado. Antes de empezar conviene sentirse relajada y en sintonía con una misma; meditar, respirar hondo unos instantes o incluso encender una vela aromática puede ayudar a entrar en el estado mental adecuado. No es superstición, es simplemente darte espacio para escuchar mejor tus propias impresiones frente a las imágenes.
A la hora de formular la pregunta, la forma en que la planteas cambia mucho la lectura. Es preferible acercarse a las cartas con una pregunta abierta en lugar de una de sí o no, para que puedan ser el inicio de una historia y no una puerta cerrada. En vez de preguntar si algo ocurrirá, resulta más rico preguntar qué puedes hacer o qué obstáculo conviene mirar de frente.
Sobre la técnica de barajar y elegir, cada persona termina encontrando su propio gesto. La sensación de haber dado con la carta correcta suele llegar primero por sensación física, calor, frío, un ligero cosquilleo, y cuando sientes ganas de sacar una carta, sigues ese impulso; ese método propio se descubre practicando y aprendiendo a confiar en ti misma y en tu relación con la baraja. No hay una única manera correcta de hacerlo.
La tirada de tres cartas, tu primer ejercicio
Antes de lanzarte a tiradas complejas, casi todas las personas que enseñan Tarot coinciden en un mismo consejo. Conviene empezar con lecturas de una sola carta antes de pasar a tiradas más grandes. Una vez que te sientas cómoda sacando y leyendo una carta suelta, el siguiente paso natural es la tirada de tres cartas, que sigue siendo sencilla pero ya introduce una narrativa.
La tirada de tres cartas es el diseño de Tarot más versátil y accesible para principiantes, y con solo tres cartas revela información con bastante profundidad; la interpretación más habitual es pasado, presente y futuro, mostrando cómo tu pasado influye en tu situación actual y qué posibilidades se abren por delante. Colocas las tres cartas en fila y las lees tanto por separado como en conjunto, buscando el hilo que las conecta.
El significado de cada posición suele explicarse así: la primera carta simboliza el pasado, reflejando experiencias previas que han llevado a la situación actual; la segunda representa el presente, ofreciendo perspectiva sobre las circunstancias o el estado de ánimo actual; y la tercera señala el futuro, indicando posibles caminos según la trayectoria presente. No hace falta ceñirse siempre a este esquema: también puedes usar variantes como situación, acción y resultado, o cuerpo, mente y espíritu, según lo que necesites explorar ese día.
Conviene recordar que esta tirada tiene un alcance modesto y eso es parte de su encanto. Una sola carta puede dar poca información, mientras que diez pueden resultar abrumadoras para quien empieza; tres cartas ofrecen justo la cantidad adecuada para construir una interpretación completa sin saturar, y una lectura de tres cartas suele llevar entre cinco y quince minutos, ideal para la práctica diaria. Es, quizá, el ejercicio perfecto para una tarde tranquila entre semana.
Consejos para seguir aprendiendo sin perderte
La memorización pura rara vez es el camino más placentero para aprender Tarot, y varias personas con experiencia coinciden en ello. Muchas personas empiezan intentando memorizar el folleto que viene con la baraja, pero lo más importante para aprender a leer Tarot es apoyarse en la intuición, no en la memorización mecánica. El libro ayuda como referencia, pero la relación con las cartas se construye mirándolas, no repitiendo definiciones.
Llevar un cuaderno junto a la baraja marca una diferencia notable con el tiempo. Empezar un diario de Tarot no necesita ser complicado: al sacar tu carta del día puedes anotar qué te dice y cómo te hace sentir, y al final de la jornada volver a leer esa entrada para reflexionar sobre lo ocurrido. Con los meses, ese cuaderno se convierte en un diccionario personal mucho más útil que cualquier libro comprado.
La práctica constante, aunque sea breve, importa más que las sesiones maratonianas ocasionales. Practicar sacando cartas para amigas o amigos y compartiendo lo que las cartas evocan es clave, porque no existe una única forma correcta de interpretarlas, y la mejor manera de aprender a leerlas es practicando. Equivocarse en una interpretación, o dudar entre dos lecturas posibles, forma parte natural del proceso de aprendizaje.
Por último, conviene dar tiempo al tiempo. Nadie aprende Tarot instantáneamente por mucho que prometan ciertos vídeos virales; lo realista es llegar a tener una comprensión básica de las cartas y empezar tu propio camino de interpretación, dándote al menos unos meses para conocerlas de verdad. Ese ritmo pausado, sin prisa por dominarlo todo la primera semana, suele ser justo lo que hace que el aprendizaje se sostenga en el tiempo.
Ver también en el diccionario de sueños
Preguntas frecuentes
›¿Necesito un don especial para leer Tarot?
No. La lectura de Tarot se apoya en la observación, la intuición y la práctica constante, no en una habilidad innata. Con tiempo y un poco de curiosidad, cualquier persona puede aprender a interpretar las imágenes y construir su propio lenguaje con la baraja.
›¿Qué diferencia hay entre Arcanos Mayores y Menores?
Los Arcanos Mayores son 22 cartas que suelen señalar temas y etapas de mayor peso vital, mientras que los 56 Arcanos Menores, divididos en cuatro palos, reflejan situaciones y emociones más cotidianas del día a día.
›¿Cuál es la mejor baraja para empezar?
Muchas personas recomiendan un mazo Rider Waite estándar por sus escenas narrativas completas, que facilitan la lectura intuitiva incluso en las cartas de los Arcanos Menores, sin depender solo de símbolos abstractos.
›¿Cómo se hace una tirada de tres cartas?
Se formula una pregunta abierta, se baraja con esa intención en mente y se colocan tres cartas en fila, leyendo cada posición (por ejemplo pasado, presente y futuro) y también el conjunto como una pequeña historia.
›¿Puedo leerme el Tarot a mí misma o a mí mismo?
Sí. De hecho, es una forma habitual de empezar. Llevar un diario junto a las tiradas te ayuda a comparar tus interpretaciones con lo que ocurre después y a afinar tu propia manera de leer las cartas.
- The Good Trade – A Beginner's Guide To Tarot
- The Lineup – How to Read Tarot Cards: A Beginner's Guide
- TODAY.com – How to Read Tarot Cards: Beginner's Guide With Tips From Pros
- The Pagan Grimoire – A Beginner's Guide on How to Read Tarot Cards
- Wikipedia – Major Arcana
- Labyrinthos – Tarot Card Meanings List
- Uranize – 3 Card Tarot Spreads Guide