San Pancracio: el santo de la salud y el trabajo

Hay una figurita pequeña, con un dedo levantado y una moneda entre los dedos, que aparece en bares, portales y cocinas de toda España. Se llama San Pancracio y detrás de su gesto sencillo hay una historia de fe, de trabajo y de salud que empezó hace más de 1.700 años.
Quién fue el muchacho que se convirtió en santo
La historia de San Pancracio comienza lejos de España, en Frigia, una región de la actual Turquía. Según la tradición cristiana, Saint Pancras, también conocido como San Pancracio, nació alrededor del año 289 d.C. en Frigia, una región de la actual Turquía. Quedó huérfano siendo muy niño y fue acogido por su tío, San Dionisio, y ambos se trasladaron a Roma en una época de gran persecución contra los cristianos.
En Roma, el joven Pancracio abrazó la fe cristiana con una convicción que sorprendió a quienes lo rodeaban. A pesar de los peligros, Pancracio abrazó el cristianismo con fervor, y su firmeza pronto llamó la atención de las autoridades. Tenía apenas catorce años cuando fue detenido por su devoción.
Durante la Gran Persecución del emperador Diocleciano, se le pidió que renunciara a su fe y ofreciera sacrificios a los dioses romanos. Fue llevado ante las autoridades y se le pidió que hiciera un sacrificio a los dioses romanos; Diocleciano, impresionado por la determinación del muchacho, le prometió riqueza y poder, pero Pancracio se negó, y finalmente el emperador ordenó decapitarlo. Murió así, muy joven, eligiendo la coherencia antes que la comodidad.
Una mujer romana llamada Octavilla recogió su cuerpo tras el martirio. Una matrona romana llamada Octavilla recuperó el cuerpo de Pancracio, lo cubrió con bálsamo, lo envolvió en lienzos preciosos y lo enterró en un sepulcro recién construido en las catacumbas de Roma. Ese gesto de cuidado, curiosamente, anticipa el tono con el que siglos después se le seguiría pidiendo protección y bienestar.
De mártir romano a patrono de la salud y el trabajo
La devoción a Pancracio no nació de inmediato tras su muerte, sino que fue creciendo con los siglos. La devoción a Pancracio existió desde el siglo V, cuando el Papa Símaco construyó la basílica de San Pancracio en el lugar donde había sido enterrado el joven mártir. Fue entonces cuando su figura empezó a asociarse con peticiones muy concretas y muy humanas.
En su propia tumba quedó grabada una frase que explica buena parte de su fama posterior. La tradición popular relaciona las oraciones a San Pancracio con el dinero y el trabajo, pero también es conocido por sus poderes curativos; de hecho, en la tumba del mártir puede leerse el epitafio: aquí se devuelve la salud a quien llega enfermo, y se conceden muchos beneficios de salud a quien se acerca con fe sincera. De ahí viene, en gran parte, su fama de santo sanador.
Con el tiempo, esa doble reputación se consolidó de forma casi universal dentro de la tradición católica. Pancracio es venerado popularmente como patrono de los niños, del empleo y de la salud, y su nombre también se invoca contra los calambres, los falsos testimonios, los dolores de cabeza y el perjurio. En España, esa doble advocación de salud y trabajo terminó siendo la que más caló entre la gente.
Su culto llegó incluso hasta Inglaterra gracias a un impulso pontificio muy concreto. El Papa Gregorio Magno dio impulso al culto a Pancracio al enviar a Agustín a Inglaterra con reliquias del santo, razón por la cual muchas iglesias inglesas están dedicadas a él. Así, un adolescente frigio terminó teniendo templos en Roma, Londres y pequeños altares domésticos repartidos por toda España.
La estatuilla, el dedo que señala y la moneda
Quien haya entrado en un bar de barrio o en una tienda familiar en España probablemente se haya cruzado con él sin saberlo. Su imagen en forma de estatua puede encontrarse en muchos bares, restaurantes y otros negocios. Es una figura pequeña, casi discreta, que suele pasar desapercibida hasta que alguien explica su significado.
La estatuilla tiene un aspecto muy reconocible una vez se conoce. En la imaginería cristiana, San Pancracio se representa vestido como un soldado romano, o más concretamente, como un joven de rostro aniñado con túnica roja y ropas verdes. En una mano sostiene una hoja de palma, símbolo del martirio, y con la otra señala hacia arriba.
Ese dedo levantado es, junto con la moneda, el detalle que más se comenta. La mano de San Pancracio suele señalar hacia el cielo con el índice levantado, y en sus figuras suele haber una moneda con un agujero en el centro en ese dedo; ese dedo también debería apuntar hacia el interior de nuestro negocio si queremos que el trabajo entre. Por eso, en casas y comercios, se procura orientar la figura de modo que el dedo mire hacia dentro, como invitando a la prosperidad a cruzar el umbral.
Existe además una costumbre muy extendida en Sevilla que combina ambos elementos. Es raro el negocio de la ciudad que no muestre su San Pancracio, con su ramita de perejil y una antigua moneda de dos reales metida en el dedo índice, en un intento de lograr la intercesión del santo por la buena marcha de la empresa. La moneda, muchas veces, no se coloca al comprar la imagen, sino después, como gesto de agradecimiento por algo ya recibido.
El perejil, el pan y otros gestos alrededor de la figura
El perejil es, junto a la moneda, el segundo gran símbolo asociado a San Pancracio. Se le ofrece perejil. Nadie sabe con certeza cuándo empezó esta costumbre, pero se mantiene viva en muchas casas donde una ramita fresca acompaña a la figura durante meses.
Alrededor de la estatuilla suelen reunirse pequeños objetos con un significado compartido de abundancia y sustento. La figura de San Pancracio está rodeada de símbolos de abundancia: una moneda, un trébol de cuatro hojas y un manojo de perejil. En algunos hogares se añade también un trocito de pan, como recuerda la costumbre popular en distintas regiones de España.
En Andalucía, esta tradición se vive de forma especialmente cercana y cotidiana. La imagen de San Pancracio es habitual en muchas casas, donde le colocan perejil para ayudar cuando el trabajo y el dinero escasean; en otros lugares le ponen pan, o una moneda en la mano. No son gestos exigentes ni complicados, sino pequeños rituales domésticos que se transmiten de generación en generación.
Muchas familias insisten en un detalle que consideran importante para que la tradición funcione. Antes de nada, es importante decir que según la tradición la imagen del santo que se coloca debe ser regalada y no comprada. Se entiende como un obsequio que se recibe con cariño, no como un objeto que uno mismo adquiere para sí.
Un santo muy vivo en España y en varios países hispanohablantes
En Sevilla existe un lugar donde esta devoción se vive con una intensidad especial cada semana. Su iglesia permanece abierta por la mañana con exposición del Santísimo y los lunes por la tarde, siendo el culto a San Pancracio uno de los focos importantes de la devoción popular sevillana. El convento de Santa María de Jesús, conocido popularmente como el Convento de San Pancracio, guarda una talla que atrae cada semana a mucha gente de la ciudad.
El 12 de mayo, día de su fiesta, la afluencia crece de forma notable. El día 12 de mayo, festividad de San Pancracio, el templo permanece abierto para la veneración del Santo, con una solemne celebración de la eucaristía y veneración de su reliquia por la tarde. No es un fenómeno aislado de esta ciudad, sino algo que se repite en templos y capillas de distintos puntos de España.
En otros países de habla hispana, la figura de San Pancracio se ha ido consolidando también como refugio en momentos de incertidumbre económica. En medio de la crisis económica que atraviesa Argentina, muchas personas acuden a la fe para gestionar sus malos momentos, y específicamente para pedir trabajo y mejoras económicas los fieles elevan oraciones a San Pancracio, considerado el santo del dinero y del trabajo entre los más jóvenes. Su fama de patrono práctico y cercano viaja bien más allá de Andalucía.
Curiosamente, su devoción también se activa en fechas muy concretas del calendario español, como los sorteos de fin de año. Que toque el Gordo de la Lotería de Navidad es un deseo compartido por muchas personas en estos días, por lo que son muchas las que se acuerdan especialmente de San Pancracio, el santo del dinero y del trabajo. Así, entre mayo y diciembre, este joven mártir romano sigue acompañando peticiones de salud, de empleo y de un poco de fortuna.
Ver también en el diccionario de sueños
Preguntas frecuentes
›¿Por qué San Pancracio tiene una moneda en el dedo?
Es una costumbre popular en la que se coloca una moneda con agujero en el dedo índice de la figura, orientado hacia el interior de la casa o el negocio, como símbolo de que el trabajo y la prosperidad entren por la puerta.
›¿Cuándo se celebra el día de San Pancracio?
Su festividad se celebra el 12 de mayo, fecha en la que templos como el convento de Santa María de Jesús en Sevilla abren horarios especiales de veneración y celebran misas solemnes en su honor.
›¿Por qué se le ofrece perejil a San Pancracio?
El perejil forma parte de la tradición popular de abundancia asociada al santo, junto a otros elementos como una moneda o un trébol de cuatro hojas, aunque su origen exacto se pierde en la costumbre oral.
›¿Es cierto que la figura de San Pancracio debe regalarse?
Según la creencia popular, la imagen debería recibirse como un regalo de otra persona y no comprarse uno mismo, aunque esta es una costumbre tradicional y no una norma religiosa oficial.
- Pancras of Rome - Wikipedia
- The Story of Saint Pancras: A Martyr Who Inspired Generations
- Prayers to Saint Pancras: Work, Money & Parsley
- San Pancracio, el santo de la fortuna, también en Navidad - Canal Sur
- Leyendas de Sevilla: Convento de Santa María de Jesús (San Pancracio)
- Cómo pedirle a San Pancracio dinero, trabajo y abundancia - Río Negro